Doce sindicatos piden el traslado de todos los trabajadores del centro de coordinación de emergencias a otra instalación.
Sospechan que el exceso de antenas de repetición ha desarrollado las enfermedades.

 

Por lo menos 15 funcionarios que a lo largo de los últimos 10 años han pasado por el Centre de Coordinació d’Emergències de Barcelona han desarrollado algún tipo de cáncer. Son trabajadores que pertenecen a la Guardia Urbana de Barcelona, a los Mossos d’Esquadra, a los Bomberos de Barcelona y al Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM), y que coinciden bajo el mismo techo en esta sala central desde la que se atienden todos los incidentes que se producen en la ciudad y que requieren la asistencia de estos profesionales.

 

No existe ningún estudio médico que demuestre esta causa efecto”, reconoce Xavier Morón, delegado de Sapol, pero la realidad es que cualquier persona que pasa por este emplazamiento “multiplica por cuatro” las posibilidades de desarrollar esta enfermedad, afirman los 12 sindicatos que este jueves han pedido nuevamente un traslado urgente al ayuntamiento.

UN EDIFICIO “ENFERMO”

El ‘zulo’, sobrenombre con el que han bautizado a este espacio, está ubicado en un “edificio enfermo”, según el delegado del SAP Pere Peña, que recuerda que la coincidencia de dolencias que presentan los trabajadores encajan con la definición de la OMS. Los funcionarios no solo han padecido cáncer, la mayoría sufre “cefaleas” y tienen “problemas respiratorios”.

Este emplazamiento está construido en una planta subterránea y no está ventilado adecuadamente. Lo peor, añaden los denunciantes, es que trabajan rodeados de antenas de repetición que comunican con las externas. Los sindicatos sospechan que esta conjugación de factores -el último especialmente- está provocando que enfermen tan asiduamente los profesionales.

DOS INSPECCIONES

El consistorio ha encargado durante este tiempo dos inspecciones a dos empresas privadas: Bureau Veritas y Lean Focus. Según Josep Fornós, un agente de la Guardia Urbana que ha ejercido “25 años de ingeniero superior en telecomunicaciones”, ambas mediciones “no se hicieron adecuadamente”. Los sindicatos piden que la tercera se encargue a una empresa pública.

José Luis Herrera le han diagnosticado un cáncer de próstata y uno de tiroides. Los médicos han asegurado a este agente municipal que ambos “no guardan relación”. Por eso sospecha que debe estar pagando el hecho de ser uno de los que más tiempo se ha pasado allí. Jordi Briz, jefe de la sala durante siete años y medio, explica que tardó casi dos años en recibir un traslado. “Nadie quiere venir a trabajar a este sitio”, asegura.

EL AYUNTAMIENTO LO INVESTIGA

Fuentes municipales muestran el “máximo respeto” a las hipótesis que sostienen los sindicatos, pero recuerdan que se han practicado un total de cinco inspecciones distintas y que todas han concluido que no existe ninguna prueba de esta concentración anómala de casos.

Atendiendo a la última petición de estos -que sea una empresa pública la responsable de realizar la sexta medición-, el consistorio ha encargado al Ministerio de Industria que realice una nueva lectura. Si se detecta “cualquier alteración”, se procederá al traslado inmediato de toda la plantilla.

 

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